Al abrir los ojos

May 30, 2019

Marlene Steuber

Todos los días, apenas abro los ojos hago dos cosas. ¡La primera es dar gracias… por TODO! Por abrir los ojos, por estar sana, por un día nuevo, por lo que se me venga a la mente doy gracias.


Aunque parezca simple, siento que son unos segundos valiosísimos ya que es cambiar el enfoque de como empiezo mi día. Mirar la vida a través del lente de la gratitud cambia todo.


Sobre este tema me encanta leer, ver videos y hasta apuntar frases en alguno de mis cuadernos. Mis hijos les podrían contar que les paso las frases en el chat de familia o se las escribo en un post-it y se las pego en el espejo del baño...¡esperando que las lean!


Hay muchas frases sobre gratitud, pero tengo dos favoritas. La primera de Albert Einstein, “Hay dos formas de ver la vida: una es creer que no existen milagros, la otra es creer que todo es un milagro”. Yo escojo empezar mis días como si todo fuera un milagro.


Mi otra frase favorita es: “La gratitud abre la plenitud de la vida. Convierte lo que tenemos en lo suficiente y más. Convierte la negación en la aceptación, caos en orden, confusión a claridad. Puede convertir una comida en un banquete. Una casa en un hogar. Un extraño en un amigo. Uno cambia... no cambia nada alrededor.”  Me impresiona y conmueve más cada vez que la leo.


La segunda cosa que hago es pedir por la sabiduría de ver y querer a mis hijos exactamente como son, sin querer cambiarlos, arreglarlos o formarlos a ser algo que no son en su esencia. Parece mas fácil de lo que es. No me acuerdo de adonde salió la idea, ya que desde que me convertí en mamá leo y veo todo lo que me encuentro relacionado a la maternidad.


Como educadora de profesión, mi pasión es aprender y compartir lo aprendido. Por muchos años, este proceso se dió con estudiantes. Ahora estoy certificada para acompañar a mamás y papás con herramientas útiles para que sean exitosos en la crianza de sus hijos.


En estos tiempos, a veces olvidamos que nuestros hijos son un milagro, únicos y especiales. Nuestro ambiente nos puede llevar a pensar que tienen que sobresalir en todo y dejamos de ver la esencia maravillosa de quien realmente son.


En uno de mis Ted Talks favoritos “How to raise succesful kids without overparenting”, Julie Lythcott-Haims explica que estaba tratando a sus hijos como si fueran dos arbolitos bonsái.  Como si fueran su creación, los iba a recortar, podar y formar en un ser humano perfecto.


Luego, llegó a la realización que sus hijos no eran bonsáis ... si no mas bien flores salvajes. Su rol se convirtió en acompañarlos y alentarlos a convertirse en la mejor expresión de ellos mismos. ¿Qué pasaría si  escogemos ver a nuestros hijos con gratitud y asombro?