Como y no cuando

August 19, 2020

Marlene Steuber

¿Cómo?, y no ¿Cuándo?, es la pregunta que me gustaría estar escuchando en los medios en cuanto a la reapertura de escuelas. Adónde están nuestras prioridades como sociedad si se habla de reabrir bares, salones de belleza, moteles... y no he oído a ningún líder del sector educativo alzar la voz por los miles de niños en casa.

En estos momentos, esperar a que una vacuna o un tratamiento exista para reabrir las escuelas es simplemente insostenible. Mantener las escuelas cerradas es una receta para una mayor desigualdad educativa, social y económica. Cambiemos la pregunta a "¿Cómo?" Les comparto unas ideas...

Toma de decisiones basada en estudios y no miedo

Los expertos concuerdan que los niños son menos susceptibles al coronavirus o menos propensos a presentar síntomas de Covid-19, la enfermedad que causa, pero todavía no están claros en el porque. Las teorías van desde la posibilidad de que los niños tengan menos de los receptores que el virus utiliza como puerta de entrada al sistema respiratorio hasta que tienen una mayor inmunidad general debido a una mayor exposición a otros tipos de coronavirus.
En Finlandia, no encontraron evidencia de propagación escolar ni cambios en la tasa de infección después de que las escuelas se reabrieran en mayo. La tasa de infección en Finlandia entre los niños fue similar a la de Suecia, a pesar de que Suecia nunca cerró sus escuelas, según un informe publicado por investigadores de ambos países. En Suecia, los investigadores también encontraron que los miembros del personal de las guarderías y las escuelas primarias no eran más propensos que las personas que trabajaban en otras profesiones a contraer el virus.

Reapertura por zonas

No hay motivo porque tener escuelas cerradas en zonas con pocos casos. Se pueden ir abriendo las escuelas en zonas menos afectadas e ir provando los protocolos, horarios, etc para que sirvan de ejemplo a las escuelas que van abriendo. Las escuelas en zonas con más contagios pueden presentar planes más pausados.

Abrir canales de comunicación

Para empezar, cada escuela puede enviar una encuesta para recolectar datos concretos. Estos números pueden servir de base para tomar decisiones iniciales. Por ejemplo, la encuesta debe incluir preguntas para conocer: cuántos alumnos están listos para volver (aquellos sin factores de riesgo personales o familiares), cuántos necesitan volver por situaciones familiares (ambos padres trabajan) y opiniones y aportes adicionales en general. Una vez que cada escuela sepa con cuántos alumnos y docentes contaría para abrir, entonces pueden empezar a formular planes.

Flexibilidad

Los planes deben contemplar flexibilidad para diferencias individuales. Los padres que prefieren mantener a sus hijos fuera de la escuela y continuar con el aprendizaje remoto deben ser capaces de hacerlo. Al mismo tiempo, habrá maestros y otro personal que, debido a su edad o salud, tendrán motivos legítimos para permanecer en casa y no deberían perder su trabajo debido a su condición. Así empezó en Europa, fueron probando sistemas y ahora en setiembre están listos para volver al 100%.
Lo primero es flexibilidad mental para estar abiertos a varias posibilidades y escenarios. Puede que cada zona o cada escuela tenga su plan de reapertura que le funcione por las necesidades de su comunidad. Algunas opciones son: flexibilidad de horarios (horas de entrada escalonadas, días alternos), flexibilidad de grupos (presenciales, virtuales, sólo grados considerados más significativos), flexibilidad en la implementación (ser transparentes con que se está creando el plan mientras se va ejecutando y que probablemente va a ver cambios en el camino).

Burbujas

El distanciamiento social puede funcionar en varios lugares, pero en las ecuelas puede ser complicado, especialmente con los más pequeños. El sistema de burbujas ha resultado más eficiente cuando salen casos positivos en escuelas, esa clase o burbuja se pasa a una cuarentena obligatoria de dos semanas, pero el resto de la escuela puede continuar. Por lo tanto, algunos expertos en salud han llegado a abogar que más importante que el distanciamiento social dentro de un aula son los esfuerzos para crear burbujas dentro de las escuelas, para limitar la contaminación potencial y la necesidad de un cierre completo.
Los estudiantes de primaria pueden estar en "burbujas de clase" de hasta 30 y estudiantes de secundaria en "burbujas de año" de hasta 240.

Invertir en personas y no tecnología

La tecnología no puede solucionar todo y menos cuando hablamos del aprendizaje de niños. En lugar de invertir solo en tecnología, ¿por qué no invertir en personas? Si las clases con muchos alumnos pueden ser un riesgo, ¿por qué no hacer más clases, con menos alumnos? ¿Contratar más maestros? ¿Contratar enfermeras para las escuelas? Esta iniciativa podría crear empleos en una época de recesión.
Si queremos reinventar la educación, comencemos por abordar la necesidad de más trabajadores sociales, consejeros de salud mental, enfermeras escolares, cursos de arte enriquecedores, cursos al aire libre y clases más pequeñas.

Costa Rica: ejemplo para el mundo

Uno de los pilares de nuestra sociedad, reconocido a nivel mundial, es la educación gratuita y obligatoria para todos los niños. Tal y como lo establece La Ley No.2160 que “regula el derecho que posee todo habitante de la República a la educación y la obligación que tiene el Estado de procurar ofrecerla en la forma más amplia y adecuada.” Esta ley ha sido fundamental en construir la sociedad que tenemos hoy en día, y que debería seguir siendo el legado a futuras generaciones. El año pasado se celebraron 150 años de la educación gratuita y obligatoria en Costa Rica, sigamos siendo ejemplo para el mundo.