Años de investigar

May 30, 2019

Marlene Steuber

El Dr. George E. Vaillant fue el director del Harvard Grant Study más extenso y detallado en la historia de esta institución.

Al retirarse, le preguntaron si podía resumir sus conclusiones en una sola palabra. ¡Que solicitud más peculiar! Décadas de seguir las vidas de 268 hombres, documentando cada factor que influía en sus vidas, para luego extraer de todos estos datos un denominador común y resumirlo en una palabra.

El estudio empezó en 1938 con un grupo compuesto por hombres ya que en esa época la población de la universidad era únicamente masculina. El propósito de la investigación era determinar cuales factores jugaban un papel de importancia en su éxito y crecimiento.

Cada dos años se recopilaban datos sobre su condición física, emocional, familiar y profesional. Estos datos se utilizaban para encontrar los elementos con mayor presencia en aquellos con vidas plenas.

Los resultados se dieron a conocer más extensamente en noviembre del 2015, con la exposición de Robert Waldinger en una conferencia Ted Talk, quien es el director actual del programa.

Aunque se ha escrito mucho sobre lo aprendido del estudio, en lo personal me parece muy relevante rescatar las implicaciones que tiene en mi campo de experiencia.

Por lo general, las primeras relaciones que se establecen son las de los padres con sus hijos. Algo tan fundamental en la vida de todos, pero pocos estamos preparados para esta labor tan intensa y demandante.

En el siglo pasado, la labor primordial de los padres era básicamente proveerle al hijo comida, abrigo y hogar hasta que se casaran. Ser padres era algo que sencillamente se hacía, no existían libros, ni expertos que ayudaran en este tema.

Con la modernización de la sociedad, se empieza a ver la crianza de hijos no solo como una etapa en la vida, sino como una experiencia participativa en el cual el rol del padre lleva una gran importancia.

Con este cambio de visión, el término ‘Parenting’ aparece en el diccionario por primera vez en 1959.  La descripción de ser padres pasa de suplir las necesidades básicas, a proveer bienes materiales y una educación de calidad hasta satisfacer las necesidades emocionales y psicológicas de los hijos.

¡Y la lista de “cosas por hacer” con nuestros hijos solo aumenta con todos los retos presente es esta época moderna!

En este contexto, podemos apreciar la conexión de cómo las relaciones familiares estables pueden determinar el grado de plenitud en la vida de una persona.

Lo que nosotros sembremos hoy con nuestros hijos será un factor determinante en sus vidas. El saber como criar a nuestros hijos de la mejor manera es una necesidad básica en estos tiempos ya que está comprobado el impacto que tiene.

Sobre las relaciones con los hijos, el Dr. Dan Siegel, renombrado neuropsiquiatra y autor, propone aplicaciones prácticas basadas en las últimas investigaciones del cerebro.

El destaca la importancia de fomentar el apego seguro que resume con las cuatros “S” (por las siglas en inglés). Nuestros hijos necesitan sentirse:

-Vistos (Seen): Esto no es sólo ver con los ojos.  Significa percibirlos de manera profunda y empática.
-Seguros (Safe): evitamos acciones y respuestas que los asusten o lastimen.
-Calmados (Soothed) — les ayudamos a lidiar con emociones y situaciones difíciles
-En paz (Secure) — les ayudamos a desarrollar un sentido de bienestar internalizado.

Me parece útil tener presente estas cuatro características que facilitan una relación auténtica con nuestros hijos.

Nunca es demasiado tarde para desarrollar mejores relaciones utilizando herramientas comprobadas.

Y como padres nuestro rol se puede resumir en una palabra: Amor. La misma que respondió el Dr. Vaillant después de una vida entera de investigaciones.